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lunes, 22 de octubre de 2018

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                            SALUD





Antes de entrar de lleno en la definición de lo que significa el término salud se hace necesario ver donde se encuentra el origen etimológico del citado concepto. Más exactamente hay que subrayar que se halla en el latín y en concreto en la palabra salus.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es la condición de todo ser vivo que goza de un absoluto bienestar tanto a nivel físico como a nivel mental y social. Es decir, el concepto de salud no sólo da cuenta de la no aparición de enfermedades o afecciones sino que va más allá de eso. En otras palabras, la idea de salud puede ser explicada como el grado de eficiencia del metabolismo y las funciones de un ser vivo a escala micro (celular) y macro (social).


El estilo de vida, o sea el tipo de hábitos y costumbres que posee una persona, puede ser beneficioso para la salud, pero también puede llegar a dañarla o a influir de modo negativo sobre ella. Por ejemplo, un individuo que mantiene una alimentación equilibrada y que realiza actividades físicas en forma cotidiana tiene mayores probabilidades de gozar de buena salud. Por el contrario, una persona que come y bebe en exceso, que descansa mal y que fuma, corre serios riesgos de sufrir enfermedades evitables.



Un ejemplo de todo esto que hemos apuntado en el anterior párrafo podría ser el siguiente: A pesar de sus 90 años, Manuel gozaba de una salud de hierro y es que a lo largo de su vida siempre ha mantenido unos buenos hábitos alimenticios y ha llevado a cabo la práctica de mucho deporte.

En grandes rasgos, la salud puede reconocerse y analizarse desde dos perspectivas: la de la salud física y la de la salud mental, aunque en realidad se trata de dos aspectos relacionados entre sí. Para mantener la salud física en óptimas condiciones, se recomienda realizar ejercicios de forma periódica y tener una dieta equilibrada y saludable, con variedad de nutrientes y proteínas.

Así, es importante recalcar que para gozar de una magnífica salud física se hace necesario que la persona en cuestión cuenta con una serie de hábitos tanto alimenticios como deportivos. Así, respecto al primer aspecto hay que subrayar que las dietas que se realicen deben ser nutritivas y equilibradas obviándose en la medida de lo posible todo lo que se refiere a la ingesta de alcohol y otras drogas, y también a dejar de lado el tabaco.

En cuanto a la práctica de deporte existen muchas disciplinas que contribuyen a que el individuo goce de una buena forma. Así, se puede llevar a cabo la práctica de la natación, el ciclismo o el footing. No obstante, es cierto que en los últimos años las disciplinas deportivas que han experimentado un mayor crecimiento son aquellas que no sólo permiten mantener una buena forma física sino también un equilibrio psíquico. Este sería el caso, por ejemplo, del yoga o de pilates.


La salud mental, por su parte, apunta a aglutinar todos los factores emocionales y psicológicos que pueden condicionar a todo ser humano y obligarlo a emplear sus aptitudes cognitivas y su sensibilidad para desenvolverse dentro de una comunidad y resolver las eventuales demandas surgidas en el marco de la vida cotidiana.

Cabe destacar que las ciencias de la salud son aquellas que permiten obtener los conocimientos necesarios para ayudar a prevenir enfermedades y a desarrollar iniciativas que promuevan la salud y el bienestar tanto de una persona en particular como de la comunidad en general. La bioquímica, la bromatología, la medicina y la psicología, entre otras, son ciencias de la salud.





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ACTUALIDAD

        EN LA ACTUALIDAD LA RADIOLOGÍA

Introducción

Los rayos X han sido tanto un experimento con un des cubrimiento, ya que los científicos ya los habían estado generando sin darse cuenta durante años, con el paso del tiempo han ayudado a desarrollar el campo de la medicina en muchas formas.

Es este informe de experimento veremos cómo fue que fueron descubiertos y desarrollados y cuál ha sido su impacto y su importancia en el mundo.



¿Qué son los rayos X?

Los rayos X son el resultado de la combinación de ondas electromagnéticas y su energía está ubicada entre los rayos ultravioletas y los rayos gamma.

Sus ondas son muy similares a las de los radios y microondas, también se pueden asemejar a las ondas que transmite la luz. Los rayos X son una radiación que al entrar en contacto con la materia crea iones, que son partículas con carga (ya sea positiva o negativa).
Descubrimiento de los rayos X

Los rayos X fueron descubiertos accidentalmente por el profesor Wilhelm Conrad Rontgen el 8 de noviembre de 1895, se encontraba haciendo experimentos con los tubos de Crookes y observó unos extraños rayos que atravesaban papel y metal, lo que lo llevó a investigarlos durante siete semanas.


Su investigación

Todo empezó con los experimentos de un científico británico llamado William Crookes, el cual investigó, en el siglo XIX, los efectos de algunos gasescuando se les aplicaba algunas descargas eléctricas, todo esto dentro de tubos vacíos y electrodos para generar un alto voltaje en las corrientes; a estos lo llamó tubo de Crookes. Cuando el tubo se encontraba cerca de algunas placas fotográficas se producía una imagen borrosa, sin embargo decidió no seguir investigando sobre esto.

En 1887, la científica Nikola Tesla estudió este efecto que fue creado por los tubos de Crookes. Por su investigación prosiguió a informar y advertir a toda la comunidad científica de los riesgos para los organismos expuestos a este tipo de radiaciones.

El 8 de noviembre de 1895, el físico Wilhelm Conrad Rontgen se encontraba haciendo experimentos con los tubos de Crookes y la bobina de Ruhmkorff. Estaba analizando los rayos catódicos para evitar cierta fluorescencia que eran producidos en las paredes de vidrio en uno de los tubos, así que los cubre con una funda negra de cartón. Cuando llega la noche conecta todo su equipo por última vez y se sorprendió al momento de ver un resplandor amarillo-verdoso a lo lejos. Al apagar y volver a encender el tubo, este resplandor se producía de nuevo.

Este extraño suceso lo llevó a investigar los rayos y las radiaciones de éstos durante las siete semanas siguientes.

El primero de enero de 1986 Wilhelm Rontgen contactó con sus compañeros de toda Europa para comunicarles los detalles de su investigación. También les mandó una fotografía de su mano en la que la piel casi no se veía, dejando observar los huesos y lo que parecía ser la sombra de un anillo. Esto se debe a que el 22 de diciembre se decidió hacer la primera prueba con humanos pero ya que no podía manejar su carrete, la placa fotográfica de cristal y exponer su mano a los rayos x (todo esto a la vez) pidió ayuda a su esposa, para que ésta colocase su mano en la placa durante 15 minutos. Cuando fue revelada la placa de cristal su sorpresa fue muy grande, apareció una imagen, sin duda, muy importante para la historia de la ciencia; los huesos de la mano de su esposa Berta con el anillo flotando sobre uno de estos. Y así aparece la primera radiografía de la historia y con ella nace una nueva rama de la medicina llamada radiología.

Todo lo descubrió de forma accidental en el laboratorio de la Universidad de Wurzburg. Esto se relacionaba con los rayos catódicos (corrientes de electrones en tubos de vacío) que tenía en otra mesa. Al parecer los físicos ya habían estado creando rayos X desde años antes sin darse cuenta.



Riesgos de los Rayos X

El daño que éstos causen en la salud depende de la intensidad con que sean usados. Si la dosis es baja no llegan a causar daños, pero, si en cambio, se está expuesto a dosis muy altas puede llegar a causar daños severos que pueden ser incluso mortales.

En grandes cantidades puede causar quemaduras en distintos lugares del cuerpo, pérdida de cabello, defectos de nacimiento, cáncer, daños mentales y en el peor de los casos la muerte.

"La manifestación de efectos como quemaduras de la piel, caída del cabello, esterilidad, náuseas y cataratas, requiere que se exponga a una dosis mínima (la dosis umbral). Si se aumenta la dosis por encima de la dosis umbral el efecto es más grave. En grupos de personas expuestas a dosis bajas de radiación se ha observado un aumento de la presión psicológica. También se ha documentado alteración de las facultades mentales (síndrome del sistema nervioso central) en personas expuestas a miles de rads de radiación ionizante."


Aplicaciones

-Campo de la medicina: Desde su descubrimiento, los rayos X nos permiten captar la estructura ósea y se han ido desarrollado cada vez más gracias a la tecnología para su uso. Son más usados en la radiología, a que en ésta se llevan a cabo las radiografías, que es para lo que sirven los rayos X. Son muy útiles a la hora de detectar enfermedades en el esqueleto, pero también son usados para diagnosticar las enfermedades de los tejidos blandos, éstas pueden ser: cáncer en los pulmones, abscesos, neumonía, edema pulmonar, etc.

-Otras aplicaciones: "Puede utilizarse para determinar defectos en componentes técnicos, como tuberías, turbinas, motores, paredes, vigas, y en general casi cualquier elemento estructural. Aprovechando la característica de absorción/transmisión de los Rayos X, si aplicamos una fuente de Rayos X a uno de estos elementos, y este es completamente perfecto, el patrón de absorción/transmisión, será el mismo a lo largo de todo el componente, pero si tenemos defectos, tales como poros, pérdidas de espesor, fisuras (no suelen ser fácilmente detectables), inclusiones de material tendremos un patrón desigual."



Espectro contínuo
"El tubo de rayos X está constituido por dos electrodos (cátodo y ánodo), una fuente de electrones (cátodo caliente) y un blanco. Los electrones se aceleran mediante una diferencia de potencial entre el cátodo y el ánodo. La radiación es producida justo en la zona de impacto de los electrones y se emite en todas direcciones.

La energía adquirida por los electrones va a estar determinada por el voltaje aplicado entre los dos electrodos.



Los diferentes electrones no chocan con el blanco de igual manera, así que este puede ceder su energía en una o en varias colisiones, produciendo un espectro continuo.

La energía del fotón emitido, por conservación de la energía y tomando los postulados de Planck es:



Donde K y K" es la energía del electrón antes y después de la colisión respectivamente.

El punto de corte con el eje x de la gráfica de espectro continuo, es la longitud mínima que alcanza un fotón al ser acelerado a un voltaje determinado. Esto se puede explicar desde el punto de vista de que los electrones chocan y entregan toda su energía. La longitud de onda mínima está dada por:



Donde A es la constante de proporcionalidad y m una constante alrededor de 2."

Espectro característico

"Cuando los electrones que son acelerados en el tubo de rayos X poseen cierta energía crítica, pueden pasar cerca de una subcapa interna de los átomos que componen el blanco. Debido a la energía que recibe el electrón, este puede escapar del átomo, dejando al átomo en un estado supremamente excitado. Eventualmente, el átomo regresará a su estado de equilibrio emitiendo un conjunto de fotones de alta frecuencia, que corresponden al espectro de líneas de rayos X. Éste indiscutiblemente va a depender de la composición del material en el cual incide el haz de rayos X, para el molibdeno, la gráfica del espectro continuo muestra dos picos correspondientes a la serie K del espectro de líneas, estas están superpuestas con el espectro continuo.



La intensidad de cualquier línea depende de la diferencia del voltaje aplicado (V) y el voltaje necesario para la excitación (V") a la correspondiente línea, y está dada por:



Donde n y B son constantes, e i es el número de electrones por unidad de tiempo.

Para la difracción de rayos X, la serie K del material es la que usualmente se utiliza. Debido a que los experimentos usando esta técnica requieren luz monocromática, los electrones que son acelerados en el tubo de rayos X deben poseer energías por encima de 30 keV. Esto permite que el ancho de la línea K utilizada sea muy angosto (del orden de 0.001 Å). La relación entre la longitud de cualquier línea en particular y el número atómico del átomo está dada por la Ley de Moseley."
Rayos X en la actualidad

Con el paso del tiempo, gracias a una encuesta realizada por el Museo de Ciencia de Londres, se ha determinado que la máquina de rayos X es el invento más importante del mundo, ya que ha contribuido tanto en el campo de la medicina que se ha logrado llegar a la era del paciente transparente (esto por el hecho de poder ver a través de él).

El presidente del Colegio Real de Radiólogos y profesor británico, Andy Adam, dio a conocer los resultados de la encuesta en el diario "The Times". Al parecer quedó en primer lugar con 9.581 votos seguido de la penicilina y la doble hélice de ADN.


Conclusión

Como ahora sabemos fue largo el proceso de investigación y los rayos X fueron un gran avance tecnológico en el campo de la medicina, los científicos los produjeron durante años sin saberlo, lo que significa que probablemente haiga más cosas por descubrir. Estos son benéficos y riesgosos a la vez.
Referencia Bibliográfica

http://es.wikipedia.org/wiki/RayosXhttp://www.historiasdelaciencia.com/?p=392

http://www.terra.cl/actualidad/index.cfm?id_cat=1167&id_reg=1295605

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh7XOV669qi_7RmOkihwcGvtTC_KOPgEmk8ctUTqqg32dsvzWTpykkylMQvGHuHxiHHCTdnPq8kWBR-dvDOosJmwLsb1vHG6nZIZmB95755Th1ib3F6TOFmBCr5vRx79H_t8CFG9w-zX_Y/s320/rayos+x4.jpg

http://www.upct.es/seeu/_as/divulgacion_cyt_09/Libro_Historia_Ciencia/images/tubos-crookes/t-CROOKES2.jpg

http://www.chem.ox.ac.uk/icl/heyes/LanthAct/Images/Crookes.GIF http://library.thinkquest.org/C003776/espanol/images/espectro.gif





Autor:

Leiza Georgina Lara Ruiz



INVESTIGACIONES PERIODÍSTICAS



¿Qué sientes cuando sufres un ictus?


Una redactora relata lo que vivió el día de su accidente cerebrovascular en el Día del ictus

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CARMEN PÉREZ-LANZAC
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Madrid 
29 OCT 2017 - 15:24 CET


Muy pronto, el próximo día 2, se cumplirán cinco años desde que sufrí un ictus con final feliz. Tenía 35 años y no adolecía de ningún problema de salud que lo presagiara. Fue un ictus moderado, pues se fue gestando poco a poco (no sufrí un derrame) y fui tratada muy pronto gracias a que mi pareja me llevó enseguida al hospital. Uno de cada ocho pacientes que sufren un ictus tienen entre 35 y 55 años. Hoy es el Día Mundial del Ictus y aquí voy a contar lo que sentí en las horas inmediatas a mi accidente cerebrovascular.
Un médico estudia el daño cerebral en un paciente.


Como una resaca


La mañana del 2 de noviembre me duché y cuando estaba secándome mi chicoentró en el cuarto de baño. Me habló, le contesté y me miró con los ojos muy abiertos.

- ¿Hablas así o estás de broma?

Me llevó a nuestra habitación. Me tumbé en la cama y recuerdo pensar ‘Estoy mareada, como si tuviera un resacón’. La noche anterior vimos Ratatouille, una película infantil sobre un ratón que sueña con ser ‘chef’, y no probamos ni gota de alcohol.

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Negando la evidencia

Mi pareja me trasladó al hospital sin decirme a dónde me estaba llevando para evitar rebeldías por mi parte. Así que subimos a un taxi y le mostró al conductor un papel en el que había garabateado: “Al Clínico”.

Ya en urgencias nos sentamos ante un médico y le contó lo que me estaba pasando y ahí llegó mi sublevación: “¿Pero qué dices? ¡Si me encuentro bien!”. No sé cómo lo dije pero sí recuerdo la cara de pánico con la que me miró el médico. Cuando quise darme cuenta, estaba ya sobre una camilla y una enfermera me estaba retirando las gafas. Mi mente seguía aferrada a la negación de lo evidente. “En cuanto se despisten, me cojo un taxi y me voy al periódico a escribir”, pensaba. Me habían encargado una serie de reportajes sobre los desahucios y el día anterior había estado entrevistando a dos menores cuyas familias estaban a punto de perder sus casas. Desde la camilla, fijando la vista en el techo mientras recorríamos a toda velocidad el hospital, la idea se repetía en bucle en mi mente. “¡Por favor, que yo tengo que escribir!”.


Una breve mejora con su vacío en la memoria

Ingresé en la sexta planta del hospital, en la UCI, donde estaba al cuidado de una auxiliar de enfermería a la que bauticé mentalmente como la pantera. Qué fuerza de mujer. Ella me contó que me acababan de poner un trombolítico que me iba a curar. Lo que pasó después no lo recuerdo pero durante un par de horas mejoré. Hablé con mis padres que iban en el AVE camino a Madrid, angustiados tras haber sido informados por mi hermano de lo que me estaba pasando. “Me encuentro muy bien”, les dije. Es curioso que sea justo del pasaje de mi mejora del que no recuerde nada.


Un dolor desintegrador

La memoria regresa de la mano del dolor. Sigo tumbada en la cama de cuidados intensivos y sé que en cualquier momento van a regresar los médicos que me han estado haciendo preguntas. Cómo me llamo. Cuántos años tengo. En qué año nací. Y lo más difícil: “Repite esta frase: 'El espantapájaros intentó cruzar la carretera con el semáforo en rojo”. El dolor es cada vez más fuerte y me pongo en posición fetal para intentar atajarlo. Alguien me preguntó después que qué sentía en aquel momento. Y la descripción que le di fue “como si se me estuviera desintegrando el núcleo corporal”. Así de sencilla fue mi explicación.

Una operación con conciencia

Me metieron en una sala. Supe que me iban a operar y respiré aliviada. No me durmieron aunque me hubiera gustado que lo hicieran. Me inyectaron algo que tomé por un anestésico, pero pasaban los minutos y seguía bien despierta. Si hubiese podido hablar lo habría mencionado, pero en aquel momento no podía articular palabra (aunque no sentí frustración ninguna). Entonces yo no tenía ni idea de qué era lo que me estaba pasando. Estando en aquella sala se me ocurrió que podía ser algo cerebral pues vi que había una pantalla frente a mí y recordé las operaciones a cráneo abierto que salen a veces en las películas. Me toqué instintivamente la cabeza. “Uf, está cerrada”, pensé, aunque descubrí que la tenía fija a la camilla con una especie de tiara metálica.

La intervención fue larga y yo no acababa de entender qué demonios me estaban haciendo. Nadie me lo detalló, aunque mis familiares sí estaban al tanto de todo. No tenía las gafas puestas y mi miopía no me permitía aclarar mucho las cosas. De pronto me volvió el dolor des integrador. Empecé a quejarme y a intentar de nuevo coger la postura fetal. Una enfermera me riñó: "¡No te muevas!". El médico, por su parte, me animaba. “Muy bien, lo estás haciendo muy bien”. ¿Pero qué es lo que estoy haciendo bien?

Tardé varios días en entender todo el pasaje. Quien me operaba era un radiólogo que me estaba haciendo un cateterismo. Había entrado por la ingle y había subido con un artilugio médico digno del futuro hasta mi carótida izquierda, donde había puestos tres stents (o muelles) que permitieron que mi flujo sanguíneo recuperara la normalidad. Mi arteria estaba ahora “recauchutada”, así que podía estar tranquila, me dijo un médico del equipo del Doctor Egido, responsable del área.

Al salir de la operación, el dolor fue amainando. El radiólogo y dos jóvenes médicos me rodearon. Intenté mirarlos pero descubrí que no eran humanos sino seres de otro planeta. Durante el ictus perdí campimetría visual y sus caras estaban deformes, como si alguien se hubiera merendado el espacio entre sus cejas. ¿Qué tal te encuentras?, me preguntó el radiólogo. Estaba ocupada intentando entender de qué planeta serían. ¿Quizás de Urano? Volvió a preguntarme y obtuvo de nuevo el silencio por respuesta. Uno de los jóvenes médicos soltó entonces una frase que me llegó directa al orgullo: “Déjala. No se entera de nada”.

Una ligera jaqueca

Me llevaron de nuevo a la UCI. Aquella noche apenas dormí , pero fui una atenta observadora de todo lo que sucedía en aquella sala, que era mucho, pues hubo otros dos ingresos, uno de ellos con complicaciones. Sobre las cuatro de la mañana me quedé finalmente dormida. Al despertar de mi dolor solo quedaba una ligera jaqueca que se fue esfumando a lo largo de ese día.

Estuve en total siete días en la sexta planta del Clínico. Tardé semanas en atar todos los hilos. No querían asustarme y fueron dándome la información con cuenta gotas. Cuando me anunciaron que iba a estar un tiempo de baja, pensé que se referían a dos semanas, pero cuando mi madre me dijo que sería de un mínimo de tres meses protesté muchísimo. Para los familiares lo más duro es no saber el grado de daño del afectado hasta pasados unos días. Durante mi ictus, que sufrí a causa de una disección de la arteria carótida, perdí el habla y tardé en recuperar la. El segundo día mi comunicación se reducía a “OK” y “vale”. A los dos días pude decirle a mi pareja: “No te preocupes”.

Las recuperaciones en algunos casos son milagrosas. El cerebro aprende a hacer lo que antes hacía la parte dañada y eso lleva su tiempo. En el primer año tiene lugar la mayor mejora, pero después se sigue evolucionando (aunque menos). Tengo la suerte de estar completamente recuperada. La rapidez de reacción de mi pareja fue esencial. Para él y para mi familia es muy duro rememorar esos días. Para mí, que lo viví todo con poca conciencia del riesgo al que me enfrentaba, es un pasaje positivo de mi vida, sobre todo la etapa de la rehabilitación. Estoy infinitamente agradecida al doctor José Egido, a la doctora Ana García, al neuropsicólogo Álvaro Bilbao, del CEADAC, a la logopeda Elena Panizo y a la terapeuta ocupacional Cristina Flórez. Todos ellos tienen un lugar muy especial en mi corazón... Y en mi cerebro.